Nací en Barcelona, el 6 de abril de 1985.
Ya de pequeño mostraba un gran interés por las ciencias: prefería los libros con fotos y dibujos de animales a los cuentos infantiles. Mis padres siempre fomentaron esta afición y muchas de las vacaciones se caracterizaban por actividades al aire libre, visitas a zoológicos y parques naturales. A demás, durante toda la vida, he tenido un contacto estrechísimo con el mar. He salido habitualmente a navegar, he disfrutado de largas jornadas playeras, he visitado multitud de acuarios y museos marinos. Desde luego, mi vida ha estado sie
mpre bien definida: ciencias + mar. Como no podía ser de otra manera, decidí estudiar Ciencias del Mar en el mejor lugar para hacerlo: Las Palmas de Gran Canaria, ya que iba a estar rodeado de agua permanentemente.
En el segundo año de carrera empecé con el buceo. Me aficioné desde el momento que pisé por primera vez un centro y, desde entonces, no he estado sin bucear más de dos meses seguidos. Ya, hacia el final de la carrera, decidí sacarme el Patrón de Embarcaciones de Recreo, para completar mi formación lúdica de actividades marinas. Al tratarse de títulos deportivos, sirven muy poco de cara a engrosar el currículum. Por esa razón, recientemente decidí sacarme el título de buceo profesional y la formación básica de marinero, indispensables de cara a afrontar un posible embarque o trabajo submarino.

Mi primera aproximación a la fotografía fue un regalo de cumpleaños: una cámara compacta digital y su carcasa para hacer fotografía submarina. Como todos los que comienzan en este mundillo, fue un desastre: fotos desenfocadas, monocromáticas debido a la falta de luz de flash, composiciones poco favorecedoras. Pero yo con eso tenía suficiente. En noviembre de 2005 asistí a un curso de fotografía submarina con el Tricampeón del Mundo de fotografía submarina Carlos Minguell. Poco sospechaba en aquel momento que la semilla de la fotografía estaba empezando a florecer. Hasta aquel entonces, mi contacto con la fotografía era puramente anecdótico, sin más aspiraciones que el recuerdo de los viajes y actividades realizadas.
Mi afán por enseñar a los conocidos lo que escondía el Océano Atlántico, me impulsó a mejorar día a día la calidad de mis fotografías: consulté foros, devoré libros, memoricé modelos de cámaras, flashes y carcasas hasta el punto de convertirse en algo casi obsesivo. Finalmente el día esperado llegó: mi primera réflex, su carcasa, el flash y al agua! Ese fue el principio de días dedicados exclusivamente al buceo, pero no al buceo de recreo, sino al buceo como herramienta de trabajo para conseguir fotografías, inmortalizar especies y comportamientos únicos e irrepetibles en el mundo terrestre.
Poco a poco, la fotografía fue invadiendo el resto de momentos de mi vida: si tenía una cámara, ¿por qué no aprovechar para seguir aprendiendo en otros campos? La tendencia natural del fotógrafo submarino es la de evolucionar hacia la fotografía de naturaleza terrestre: pájaros, insectos, mamíferos, etc. Si bien, los pájaros y los insectos nunca han sido mis animles preferidos, nunca he desaprovechado la oportunidad de disparar unas cuantas fotos. Pero sorprendentemente, la evolución no siguió el cauce normal y, de manera completamente fortuita, me topé con otra pasión fotográfica: los deportes.
Siempre he sentido gran admiración por las revistas de surf, skate, snowboard y demás deportes extremos. Nunca he sido capaz de practicarlos con demasiada soltura, pero siempre han estado presentes: estilo de ropa, decoración de la habitación, admiración al pasear por la playa, montaña o skatepark. La carcasa submarina me facilitó un punto de partida importante para realizar mis primeras tomas de surf, el objetivo ojo de pez (ampliamente utilizado en fotografía de ambiente submarino) me permitió un primer contacto satisfactorio con el skate y el snowboard. No tardé en adquirir un teleobjetivo largo para poder realizar tomas que de otra manera hubieran sido imposibles. Poco a poco fui probando todos los deportes que se me han puesto a tiro: el windsurf en Pozo Izquierdo (Gran Canaria), el ski discapacitado en La Molina (Cataluña), el rugby en Vilanova i la Geltrú (Cataluña). Pero no fue hasta el 2009 que las acreditaciones y el deporte de alto nivel entraron en mi vida. Casi sin darme cuenta me acreditaron para las competiciones de snowboard IV Malamute (organizada por Salomon Snowboards, La Molina), Copa del Mundo FIS (LG, La Molina) y Total Fight Masters of Freestyle (Circuito 4*TTR, Grandvalira).
A pesar de no sentirme especialmente atraído por la arquitectura urbana, el interiorismo, la incesante búsqueda del paisaje con la luz perfecta, la fotografía social ni los bodegones, siempre que se me ha presentado la ocasión he vuelto a casa con alguna foto, aunque su destino fuera únicamente el de engrosar el álbum familiar.
Actualmente, compagino mi trabajo de surveyor en la industria de la extracción de recursos e infraestructuras offshore, con el trabajo de fotógrafo, principalmente mediante colaboraciones en páginas web y revistas tanto deportivas como de fotografía submarina.
